Nuevamente salí al paso constante en la busqueda
de una tarde diferente.
El día parecía ser un
abandono humano de lo
que podría haber sido
una avalancha de almas
tratando de olvidar lo usual
vivido.
Y ahí estaba yo,
mirando a todos lados y
explicándome que ahora
soy singular en un mundo
que fue hecho para vivir
en compañía.

